FUNDACIÓN

La Fundación Círculo Beato Pío IX

Nosotros

Somos es una institución civil, sin fines lucrativos, y de inspiración católica, que tiene como objetivo promover la restauración de la fe católica y la práctica religiosa en las familias. 

Iniciando nuestra acción en Ecuador, expandimos nuestras fronteras hacia todo el público hispanohablante, con el fin de defender y preservar los valores que dieron fundamento a nuestra sociedad cristiana occidental. 

Nuestra Misión

En un mundo cada vez más “ateizado” y hostil a la fe, nos concentramos en alertar a los católicos de hoy acerca de esta crisis, animarlos a mantener una fe firme y vigorosa, y llevar la llama de la fe a quienes más lo necesitan. 

Para este propósito, nos valemos de diversas campañas que visan la propagación de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, así como la instrucción sobre los novísimos, la difusión de oraciones y objetos de piedad, entre otras actividades. Todo ello desde la esfera laical, siguiendo las palabras de nuestro Divino Salvador: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio” (Mc. 16, 15). 

Este apostolado no recibe ninguna ayuda gubernamental, ni cuenta con el patrocinio de grandes empresas. Nuestras actividades son realizadas gracias a los donativos de almas generosas, que participan de nuestras campañas y se interesan por la restauración moral de la sociedad. 

La Fundación Círculo Beato Pío IX

Beato Pío IX y el Sagrado Corazón

Para esta noble tarea, tomamos como nuestro patrón al Beato Pío IX, gran apóstol del Sagrado Corazón de Jesús, e incansable defensor de los derechos de Dios y de la Iglesia, amenazados en su época por el liberalismo ateo y anticristiano. 

 

Durante su reinado, en la segunda mitad del siglo XIX, Pío IX proclamó los dogmas de la Inmaculada Concepción y la Infalibilidad Pontificia. Asimismo, en su encíclica Syllabus errorum desenmascaró las falacias del “mundo moderno” en todo cuanto se opone a la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo, razón por la cual hubo de sufrir grandes persecuciones. 

 

Subrayamos además que, en 1856 el papa Pío IX establece la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, calificando su devoción como “El acto de religión por excelencia”. 

 

Hacemos nuestras sus palabras escritas en la encíclica Haurietis aquas, que representan vivamente nuestro ideal: 

Con el ardiente deseo de poner una firme muralla contra las impías maquinaciones de los enemigos de Dios y de la Iglesia, y también hacer que las familias y las naciones vuelvan a caminar por la senda del amor a Dios y al prójimo, no dudamos en proponer la devoción al Sagrado Corazón de Jesús como escuela eficacísima de caridad divina; caridad divina, en la que se ha de fundar, como en el más sólido fundamento, aquel Reino de Dios que urge establecer en las almas de los individuos, en la sociedad familiar y en las naciones.

La Fundación Círculo Beato Pío IX

Nuestro fundador

Pensador católico, escritor, profesor universitario, periodista y conferenciante: todo esto describe la vida del profesor Plinio Corrêa de Oliveira. Sin embargo, tal descripción es, en cierto modo, incompleta. De hecho, es un hombre que debe ser visto a la luz de los tiempos en que vivió. Nacido en São Paulo, Brasil, en 1908, es una figura que se destaca en un siglo tempestuoso como hombre de fe, pensamiento y acción. 

Para definirlo, Plinio Corrêa de Oliveira debe entenderse, en primer lugar, como alguien que valoraba su fe católica por encima de todo. La fe marcó toda su vida. Renunció a una prometedora carrera política y se puso al servicio de la Iglesia. Este enfoque central comenzó desde su infancia, cuando su madre, Lucilia Corrêa de Oliveira, le inculcó el amor a la Iglesia Católica. Esa formación temprana, y más tarde su educación jesuita, fueron los cimientos de una vida de celosa acción católica. 

En 1928 se unió a las Congregaciones Marianas de São Paulo y pronto se convirtió en uno de sus principales líderes y oradores. En 1933, ayudó a organizar la Liga Electoral Católica y fue elegido miembro de la Convención Constitucional de la nación. Siendo el diputado más joven y más votado de la historia de Brasil. 

El resto de su vida es una larga lista de servicios a la causa católica. Ocupó la cátedra de Historia Moderna y Contemporánea en la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. También fue el primer presidente de la Junta Arquidiocesana de Acción Católica de São Paulo. 

De 1935 a 1947 fue director del semanario católico O Legionário, que bajo su tutela alcanzó gran relevancia en la prensa católica brasileña, especialmente por su oposición al nazismo. En 1951 comenzó a dirigir el periódico mensual Catolicismo. De 1968 a 1990 escribió una columna para la Folha de S.Paulo, el diario más importante de la ciudad. Sin embargo, el profesor Plinio Corrêa de Oliveira fue algo más que un hombre de fe y de acción. Su profundo análisis de la historia y de los acontecimientos mundiales dio lugar a un polo de pensamiento católico que se opuso al comunismo y al izquierdismo católico que sacudía América Latina y el mundo. 

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Tomista declarado, fue autor de 15 libros y de más de 2.500 ensayos y artículos. Entre sus obras destacan: En defensa de la Acción Católica, Revolución y contrarrevolución, La libertad para la Iglesia en el Estado comunista, Nobleza y Élites Tradicionales Análogas en las Alocuciones de Pío XII y muchas otras. Por último, el profesor Plinio Corrêa de Oliveira fue verdaderamente un cruzado del siglo XX, un hombre que fue la encarnación misma de su pensamiento. Fundó la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad (TFP) en 1960 y fue presidente de su Consejo Nacional hasta su muerte en 1995.

Su ejemplo de vida y su penetrante tratado Revolución y Contrarrevolución inspiraron la fundación de entidades TFP autónomas y organizaciones afines en todo el mundo para la defensa de los mismos ideales, entre las cuales se encuentra la Fundación Círculo Beato Pío IX. 

Ninguna de sus obras sería posible sin una intensa vida interior. Lo que impresionaba a quienes conocían al Prof. Plinio Corrêa de Oliveira era su profunda confianza en la Santísima Virgen, que era la fuente de su coraje y le permitía llevar adelante la lucha por la Civilización Cristiana con la absoluta certeza de la victoria final del bien sobre el mal. En suma, fue el cruzado del siglo XX que creyó firmemente en las palabras de Nuestra Señora en Fátima: “¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!